CÁNCER

Es el crecimiento descontrolado de células anormales en el cuerpo. Las células cancerosas también se denominan células malignas.

CÁNCER Y OZONOTERAPIA

Los efectos biológicos le confieren al ozono propiedades que posibilitan su aplicación en un amplio campo de especialidades médicas y en gran número de enfermedades de diversas causas, además de poder ser tratadas otras afecciones relacionadas con procesos degenerativos biológicos.

Mejora la Circulación, por su mayor efecto oxigenante, aumenta la capacidad de la sangre para absorber y transportar mayor cantidad de oxígeno a los tejidos, mejorando las funciones celulares en general. El ozono se añade a la cadena de los ácidos grasos insaturados de la pared fosfolípida de la membrana de los glóbulos rojos, lo cual conduce a la formación de peróxidos, de importante papel en el metabolismo. Los efectos sistémicos de la ozonoterapia así como sus efectos locales a nivel de los tejidos deben lograrse a través de los productos de las reacciones principales o sea “vía metabolitos del ozono”, que son productos de las reacciones del ozono y/o la descomposición de los ozonidos en condiciones fisiológicas.

El ozono además activa sustancias como la prostaciclina -con actividad tumoral reconocida y posiblemente el mecanismo de actuación principal del ozono por vía intraperitoneal- y estimula las defensas. El preacondicionamiento con ozono antes de recibir quimioterapia o someterse a una intervención quirúrgica prepara pues al organismo al estimular sus sistemas defensivos antioxidantes e inmunológicos minimizando los efectos secundarios del tratamiento y potenciando su efecto terapéutico.



Cabe agregar que al regenerar el ozono también las condiciones eléctricas de la membrana ésta recupera la elasticidad y los glóbulos rojos o eritrocitos (son las células que se ocupan de llevar oxígeno a los diferentes tejidos del cuerpo) pueden pasar a través de capilares de menor calibre. Asimismo mejora la viscosidad sanguínea, la viscosidad plasmática, la deformabilidad de los glóbulos rojos y la agregación eritrocitaria lo que favorece el transporte de oxígeno y nutrientes a las células. Y con ello el reestablecimiento progresivo de las funciones metabólicas.



El ozono potencia además el sistema inmune ya que mejora la actividad de los linfocitos T y los monocitos encargados de liberar citoquinas, mensajeros intercelulares capaces de activar los mecanismos de inmunidad natural. En particular interferón gamma, sustancia endógena que carece de los problemas que provocan los fármacos químicos que se comercializan con el mismo nombre. Con ozono el interferón gamma endógeno puede llegar a aumentar entre el 400 y el 900%.

Y hay otras dos propiedades del ozono que pueden resultar positivas en el caso de los enfermos de cáncer aunque no mediante una acción tan directa como las anteriores. Por un lado, está comprobado que ayuda a normalizar los valores de colesterol, triglicéridos, creatinina, ácido úrico y glicemia; y por otro, elimina in vitro al primer contacto todo tipo de bacterias, virus, hongos, esporas y algas. Claro que se trata del mayor germicida existente en la naturaleza siendo eso lo que le ha convertido en un eficaz potabilizador de agua para consumo humano. Precisamente fue su actividad germicida, junto a su poder de cicatrización y regeneración de tejidos, lo que le convirtió en el tratamiento más utilizado para tratar heridas desde la I Guerra Mundial.

Ahora bien, y siendo tan potente ¿por qué el ozono no ataca las células sanas? Pues porque estimula en ellas la producción de las tres enzimas antioxidantes que forman la principal defensa del organismo ante los radicales libres: la superóxido dismutasa, la catalasa y la glutatión peroxidasa. Sistemas enzimáticos que muchos tipos de células cancerosas tienen deprimidos. Por esa razón las células cancerosas no pueden defenderse del ataque producido por los radicales libres derivados de la llegada de oxígeno al tejido tumoral. Es importante señalar que el oxígeno es muerte y vida, que la llegada de oxígeno a la célula lleva consigo la formación de radicales libres y que el equilibrio entre producción y eliminación depende del buen funcionamiento de las enzimas superóxido dismutasa, catalasa y glutatión. Por tanto, la llegada de oxígeno a una célula tumoral lleva aparejada la producción de radicales libres que su sistema enzimático deteriorado no es capaz de contrarrestar y como consecuencia de la abundancia de los mismos se produce la muerte tumoral. La célula sana no tiene este problema; solo lo tiene la célula enferma.

A fecha de hoy hay más de once mil estudios relacionados con el ozono pero la mayoría están destinados a investigación básica así que sólo citaremos los que son significativos por sus resultados en cáncer. En 1980 la revista Science publicó El Ozono inhibe selectivamente el crecimiento de las células humanas de cáncer. El estudio demostró que el ozono inhibe el crecimiento de células humanas de cáncer de pulmón, mama y tumores uterinos selectivamente (de manera dosis-dependiente). Bastaron 0,3 y 0,5 partes por millón de ozono en el aire ambiente para inhibir el crecimiento de las células cancerosas el 40 y el 60%, respectivamente. Sin que las células sanas se vieran afectadas. Posteriormente se constataría que con 0,8 partes de ozono por millón el crecimiento de las células cancerígenas se inhibía más del 90% reduciéndose el crecimiento celular a menos del 50%.